
Mirando por el Castillo de Castro Marim se ve el mar por un lado y por otro las formas redondeadas de las colinas que se extendía hasta el horizonte. Estas son las tierras altas del interior y lanzar un desafío en silencio a todos los que en su casa de ancho, espacios abiertos, que se complace en la observación de aves o le gusta a pie o en bicicleta, que aprecia la generosidad de la naturaleza.
Los caminos que conducen a las colinas son interrumpidas por pequeñas aldeas de casas bajas y blancas, rodeada de campos de cultivo, la extensión fría de los lagos formados por la Beliche Odeleite y represas, y la silueta de los molinos de viento antiguo encaramado en las cimas de colina.
Luego está el río Guadiana, que serpentea a través de los espacios vacíos del interior, en cuyas orillas se encuentra la pintoresca localidad de Almada de Ouro, que toma su nombre del oro que se extrae una vez allí. Situado en medio de colinas, con un río murmurando para la compañía, Odeleite es un pequeño oasis de verdor en un paisaje dominado por los Cafés de polvo del esquisto local. Dentro de las paredes blancas de su iglesia son algunas estatuas multa que data de los siglos 16 y 17.

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