La ciudad de Tomar es una pequeña y típica ciudad portuguesa, con río y noria incluido, pero lo verdaderamente interesante, aparte del Monasterio-Convento, son los alrededores y si es posible, alojarse en una de las maravillosas casonas nobles o pousadas donde el tiempo parece haberse detenido, por un precio irrisorio teniendo en cuenta que, estamos hablando de un pequeño convento restaurado, a una casa solariega, con todo tipo de comodidades, biblioteca, chimeneas …y por unos 100 Euros.
Como mencionamos anteriormente, Tomar fue la ciudad de los Caballeros Templarios que después pasaron a ser los Caballeros de la Orden de Cristo en Portugal. Originalmente el rey Alfonso I cedió el castillo de Ceres en 1159 a la Orden del Temple; un año más tarde el gran maestre Gualdim Pais dio la orden de construir el castillo de Tomar. Después que la Orden del Temple fue suprimida, se fundó la Orden de Cristo en 1314. Esta nueva orden fue muy activa en las expediciones marítimas y como señal de tal presentaban la Cruz de Cristo en las velas de sus naves; la misma que adornaba las tres caravelas con que Cristóbal Colón llegó a las Américas. Una ciudad con historia y legado cultural.
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