Monsanto está situado al nordeste de las tierras de Idanha y está construído sobre la misma piedra, la cumbre del Monsanto “Mons Sanctus”, se eleva a 758 metros. Este pueblo es muy antiguo ya que se conoce la presencia del hombre desde el paleolítico. Don Alfonso Henríques conquistó Monsanto a los moros y en 1165 hizo su donación a la orden de los Templarios.
Lo impresionante de este pueblo es la presencia de la piedra, ella está presente, por sobre las cabezas y a los pies de sus habitantes. También se cuenta que la población resistió desde este baluarte, durante 7 años, al cerco impuesto por los romanos en el siglo II a. C., hazaña que marca el origen de la Fiesta de las Cruces, que la aldea conmemora todos los años el 3 de Mayo.
La aldea ofrece uno de los paisajes humanos más interesantes que se puedan encontrar en Portugal. El aglomerado de casas se extiende cuesta arriba, aprovechando pedruscos de granito para sus paredes y, en algunos casos, un único bloque de piedra forma el tejado, razón por la que aquí se dice que las casas son de “una sola teja”. Algunas casas solariegas blasonadas, portales manuelinos, la casa donde vivió y ejerció clínica el médico y escritor Fernando Namora, que aquí se inspiró para su novela “Retalhos da Vida de um Médico”, añaden interés al paseo por las callejuelas inclinadas.
La difícil subida hasta el castillo se ve compensada por uno de los más espectaculares miradores de la región. En este baluarte de guerra se sepultaban, en rocas excavadas, los valerosos caballeros en tiempos de la Reconquista Cristiana.
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