Cabe descatar que los núcleos principales de población están en el sur de la región de Miño. Un viaje por la zona no debería perderse Guimarães ( que fue la primera capital de Portugal ) y su vecina la católica Braga, sede de las mayores instituciones de la iglesia católica portuguesa.
En el trayecto entre ambas se puede aprovechar para ver las ruinas célticas de Citânia de Briteiros, verdadera meca de los amantes de la arqueología. Una vez en Braga podemos continuar hacia Barcelos, localidad conocida por su enorme mercadillo que abre cada Jueves. Una buena manera de organizar la agenda del viaje es llegar a Barcelos el miercoles por la noche y dormir allí para ver la localidad y su mercado al día siguiente.
Desde Barcelos estás a menos de 20 kilómetros de la Costa Verde, nombre que recibe la costa de la región de Miño. Son playas estupendas con la salvedad del clima, que nos puede deparar un mal día incluso en pleno agosto. La localidad más preparada para los turistas de playa de la zona es Viana do Castelo, una ciudad con casco histórico y playas al norte y al sur.
Por la ciudad seguramente encontraremos gallegos que bajan a Viana do Castelo a comer el famoso Bacalhau à moda de Viana do Castelo. En la costa casi llegando a Galicia está Caminha tras la cual transcurre el río Miño. La frontera está repleta de fortificadas villas como Valença do Minho, primer pueblo que encuentran los españoles que cruzan el puente de Tuy.
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