Situado en una colina sobre el río Cávado, se halla una de las tradicionales ciudades portuguesas. Nos referimos a Barcelos, localizado en el distrito de Braga, en la Región Norte de Portugal.
Desde sus orígenes surgió como un asentamiento en la época romana; luego se convirtió en un centro agrícola floreciente y alcanzó una gran importancia política durante el siglo 15 como sede del primer Duque de Bragança.
Hoy en día, Barcelos es mejor conocida por su cerámica, en particular los brillantes gallo de arcilla pintados, cuyo canto salvó a un hombre de la horca, según la leyenda local. En esta ciudad destaca la Iglesia Senhora da Cruz, construido en 1704 sobre una antigua capilla, donde un zapatero local se decía que había tenido una visión milagrosa de una cruz grabada en el suelo.
Otro lugar de interes es el céntrico Campo da República que es una de las plazas más grandes en Portugal. Cada jueves, los visitantes pueden navegar entre amplia gama del mercado de la cerámica portuguesa, la mayoría de los cuales es hecho a mano en pequeñas casas de campo y fabricas.
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