
En su visita a Lisboa no debe perderse una visita al Museo Nacional del Azulejo , un lugar que posee la más extensa colección de más de siete mil piezas que recorren la historia de este arte en Portugal desde el siglo XV a la actualidad, así como a la azulejería hispano-morisca de los siglos XV-XVI.
El museo fue fundado por la reina Doña Leonor en 1509 en el antiguo Convento Madre de Deus el cual albergó a las Franciscanas Descalzas. Con el paso del tiempo, los claustros y la iglesia fueron sometidos a numerosas refacciones hasta que fue bellamente restaurado por João III en 1551 siguiendo un diseño renacentista.
Luego, en 1698, se le encomendó al pintor holandés Willem van der Kloet para que dibuje enormes paneles de azulejos que decoran la nave. La historia también cuenta que entre 1746 y 1759 hubo grandes reformas con revestimientos de tallas doradas, azulejos, mármoles y pinturas, que convirtió al convento en uno de los edificios más exuberantes del barroco.
Lamentablemente, a partir de 1871 sufrió una decandencia y se cerró el monasterio. Pro, en 1916 pasó a depender del Museo de Arte Antiga, que llevó a cabo una intensa campaña de restauración como homenaje a la conmemoración de los 500 años del nacimiento de Doña Leonor. Así, se inauguró un espacio de exposición permanente dando paso al nacimiento del Museo del Azulejo, que fue inaugurado en el año 1980.
Te impresionará caminar por sus claustros y salas en sus dos pisos y observar sus preciosas piezas de artesanía y admirar la iglesia Madre de Deus, con sus tallas en dorado y su nave azulejada. Igualmente, aquí hay guias especializados que te contarán las antiguas técnicas empleadas para la fabricación de los azulejos de los siglos XV, XVI y XVII.

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